
A ti, que estás atravesando por una situación difícil, o a ti, que tienes un familiar o un amigo enfermo, van dirigidas estas humildes palabras:
No bajes los brazos, lucha por tu vida, que en definitiva "es lo más valioso" que un ser humano tiene. Mientras exista un minuto de vida, hay una esperanza, y mientras haya esperanza, hay un futuro. No intentes engañarte: en el fondo de tu ser sabes que puedes hacerlo, sabes que eres capaz de presentar batalla a esta situación. Sabes que lucharás amorosamente, sin perder ni una sola gota de tu valiosa energía, fortaleciéndote a través de la fuerza del amor. Sabes que puedes; no te mientas a ti mismo diciéndote en voz baja que no puedes. ¡Sí puedes! y ¡sí quieres!, sólo que quizás tengas miedo.
No te apenes; es normal sentir miedo, pero es ahí donde demostrarás qué tan inmensa es tu Fe y tu entrega a Dios.
Cuídate, alimentate, haz ejercicio, busca una actividad que te divierta, que te haga feliz, que te haga sentirte útil. Intenta realizar tus sueños, nunca es tarde, ¡nunca!... Intenta estar en armonía contigo mismo, para sí poder estar en armonía con los demás. Sé fuente de alegría y optimismo, sé paciente, toma las cosas con calma, no te desesperes, ten confianza, ten paciencia; la ansiedad lo único que conduce es a la depresión, a las úlceras. Ríete de la vida, ríete de todo y "con todo".
Vive un día a la vez, no te preocupes por el pasado. El pasado ya es pasado y tú liberaste tus frustraciones y resentimientos. No te preocupes por el futuro, no importa qué pasará mañana. Invierte tus energías en el presente, disfrútalo, vive al máximo cada segundo de tu vida como si fuera el último. Pon intensidad en tu vida, pon vida en tu vida, pon amor en tu vida, pon fe y convicción, determinación, ilusión, sueños, alegrías; pon el corazón abierto y huele el viento, mira los pájaros , háblale a las estrellas, ríe con los niños. ¡Sé feliz! Fuiste creado para ser feliz. ¡Hazlo! ¡Hazlo! Tú y sólo tú tienes el poder de transformar tu vida, tu mente, tu espíritu y tu salud. Entrégate a Dios y...
Vive al máximo cada momento poniendo siempre un pensamiento positivo y optimista en tu mente, y un sentimiento puro y noble en tu corazón.
Si lo haces, recuerda que no sólo le estarás ganando a la enfermedad sino también… habrás ganado un pedacito de cielo.
Adelante… ¡sé feliz! ¡Suerte! Eres una hermosa criatura del universo. ¡Gracias por existir!
No hay comentarios:
Publicar un comentario